El amor en los tiempos del Covid

El amor en los tiempos del Covid

En medio de mis húmedos deseos te pienso, te espero.

¿Por qué no todo puede ser como antes? Yo siempre me conformaba con tu presencia divina, en cada reunión familiar solo esperaba que tú llegaras con tu porte de modelo, conduciendo tu lujoso auto, aunque ella siempre estaba a tu lado, eso no me importaba, si no fuera por ella jamás te habría conocido.

Eran tiempos felices, tú siempre tan atento, tan sonriente, tan especial, sobre todo conmigo, complacías todos mis necios caprichos… “vamos por un helado”, “vamos al cine”, “vamos al centro comercial”, ¡todo lo que me plazca! Bueno, casi todo, hay cosas que jamás me atreví a pedirte.

Cuando se impuso el aislamiento sólo tenía como consuelo tu foto de WhatsApp, y las pocas, pero excitantes fotos que publicabas en tu Facebook, pues ni Instagram tenías, solo imagino las fotos súper sexys que podrías publicar de tus viajes… acercándote sigilosamente a la cámara con tu torso desnudo y tu sonrisa tentadora, ella es muy afortunada…

Imagino si en vez de a ella me hubieses elegido a mí, mis amigas piensan que soy muy chica para ti, pero para nada, soy muy entendida en estos temas de la sexualidad, estaría dispuesta a complacerte en todo, podría ser tu esclava en la cama, o podrías ser tú el sumiso, cualquier juego obsceno sería válido con tal de disfrutar los días y las noches junto a ti, sabes que no tengo nada que me desmerite, mi novio dice que soy una delicia, incluso sus amigos también lo dicen, pero todos son muy infantiles para mí, yo estoy hecha para hombres maduros, hombres de verdad, hombres como tú, ¿qué son 30 años de diferencia? El amor no tiene edad. 

el amor en los tiempos del covid

Todas las cartas cursis que te escribí, en las que te confieso toda mi incontrolable pasión, aquí las guardó esperando el día en que pueda hacer realidad mis fantasías… pensé que ese día estaba cerca, pero tristemente ella sobrevivió.

Pensé que venías a confesarte, a declarar todo el infinito amor que sientes por mí, el cual sólo sería posible al libéranos de su atadura, pero no, fue una falsa alarma, dijiste que aún estaba en la UCI, que estaba muy delicada, yo pensé que esa era nuestra oportunidad, no le di más de tres días de vida, pero el destino es cruel y traicionero… sobrevivió y echó a perder todos nuestros planes. 

Pero no importa, yo aquí, en esta trastornada soledad, teniendo como única fuga mis reprimidos y húmedos deseos de tenerte, esperaré el día en que el destino los pueda separar, y así vendrás a buscarme, y aquí te estaré esperando, y así podremos gozar de nuestra desnudez sin ataduras, sin terceros, sin límites impuestos por la moral y la sociedad, solos tú y yo. 

 

Andrés B.

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